El dos de febrero es conocido por ser el Día de la Marmota, día en el que en Canadá y EE UU esperan la salida de este animal. Si sale, el invierno se acaba, y si no sale el invierno continuará.
En Francia se celebra La Chandeleur, día en el que si llueve el mal tiempo continuará, como dicen en su refrán “quand il pleut pour la Chandeleur, il pleut pendant quarante jours”.
Su origen es pagano, vinculado a un rito de la fertilidad de las tierras. Usaban el trigo sobrante para hacer las crêpes antes de las nuevas cosechas, y la forma circular representaba al esperado sol.
Aunque en estas celebraciones se suelen comer dulces, rellenas de azúcar, miel, mermelada, nutella o crema de cacahuete; también admiten salado. Queso, jamón, champiñones, espinacas, bechamel… ¡las opciones son infinitas!

Ingredientes:
- 250 gr de harina tamizada
- 4 huevos
- 450 ml de leche tibia
- 2 cs de ron tostado, coñac o agua de azahar
- 1 sobre de azúcar vainillado
- 2 cs de azúcar
- 1 pizca de sal
- 50 gr de mantequilla derretida

Elaboración:
1- Derretimos la mantequilla en el microondas y la mezclamos con la leche tibia.
2- En un bol mezclamos la harina tamizada, la sal y el azúcar.
3- Añadimos los huevos, la leche con la mantequilla y batimos muy bien para evitar grumos.
4- Añadimos el licor (en mi caso coñac) y removemos. Dejamos reposar 30 minutos.

5- Para elaborar las crêpes elegimos una sartén antiadherente y la engrasamos con mantequilla. La primera crêpe la desechamos, sirve para que toda la sartén esté perfectamente engrasada y no se peguen las siguientes.
6- Vertemos medio cucharón de masa de crepes (según el tamaño de la sartén deberemos poner la cantidad que precise) en el centro de la sartén, y volteamos para que la masa cubra toda la superficie. Dejamos cocer un par de minutos y damos la vuelta para que se haga por el otro lado. Repetimos la operación hasta terminar con la masa y vamos posando las crêpes en un plato, una encima de otra para que se mantengan calientes.
A disfrutar 😋😋





